11:48 p. m. INMACULADA MONTERO TORRES 5 Comments


**ENMA**

La vida tiene cuatro días y llevo tres deseando ser el objeto de tus sueños, de tus más profundos deseos. En silencio miro como sonríes, como se te ilumina el rostro al hablar con otros. Y en silencio lloro al ver que no es conmigo con quien sonríes, que no es a mí a quién hablas. Cuando estás a mi vera ya no eres el mismo que observo a escondidas, no, no eres el mismo que enamoró mi vida entera. Sellas tu boca con el más frío de los silencios, haces como si no existiera, como si jamás hubieras reparado en mi presencia.
Esta agonía me ahoga, el mirarte y no tenerte me vuelve más y más loca. Tus miradas inexpresivas se clavan como puñales en mi alma herida, un alma que sangra de dolor, un alma cansada que suspira por tu boca, un alma que vaga en las sombras de la soledad. Estamos tan cerca, pero a la vez tan distantes, evitas mis miradas, rehúsas de mi nombre. ¿Acaso soy distinta a los demás? ¿Tanto es pedir una mirada? ¿Una sonrisa? ¿Acaso estoy condenada a tu indiferencia?
Puede que esto no sean más que palabras, palabras que no llevan a ninguna parte, palabras vacías para tu vacío corazón, mas ninguna mentira albergan, pues mi vida no tiene sentido si no me miras, mi vida no merece la pena si no es contigo.
Mañana, miraré desde lejos tu rostro, desearé en silencio que pronuncies mi nombre y volveré a llorar amargamente al ver que no es más que una vaga ilusión.

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